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sábado, 8 de noviembre de 2008

Reliquias


La Calle del Medio (Cuba)


En el siglo VII Luitprand, rey de los lombardos, pagó una enorme suma de dinero a cambio de algunos trozos del cuerpo embalsamado de San Agustín, que se hallaba en poder de los bárbaros. En el siglo VIII, Carlomagno regaló a la abadía de Charroux el santo prepucio del Niño Jesús, entregado al emperador por un ángel. En el siglo XII doña Sancha, la hermana de Alfonso VII, regaló a los monjes del Císter un dedo de San Pedro, obtenido durante una peregrinación a Roma. En 1150, Thierry de Alsacia recuperó en Palestina y donó a una iglesia de Brujas una ampolla con sangre de Cristo. De San Ambrosio a Felipe II -que reunió más de 800 vestigios en el monasterio de El Escorial- Europa conoció un activísimo comercio de reliquias, entre las que se incluían las más delirantes y escatológicas: la leche de la Virgen María, el sudor de San Miguel, los cabellos de Magdalena, las muelas de San Cristóbal y hasta una pluma del Espíritu Santo.

En septiembre de 2007 la empresa Celebrity Skin and Bodily Fluids, con sede en Los Angeles (California), anunció la comercialización de sus nuevos productos: desechos personales de hombres y mujeres famosos. Entregados al cliente en envases transparentes herméticamente cerrados, la oferta es irresistible: se puede comprar orina de Mike Tyson por 12,75 dólares, saliva de Robin Williams por 25 y excrementos de Robert Downey Jr. por 33. Como es de rigor, las heces del músico y actor Jack Black cuestan un poco más y su precio alcanza los 93 dólares por unidad. Los distribuidores del producto no aconsejan abrir el envase y tampoco -claro- ingerir su contenido.

En septiembre de 2008, un hombre de negocios estadounidense, Henry Vacarro, hizo también su contribución al mercado y puso a la venta en internet dos calzoncillos sucios del ex-cantante ex-negro Michael Jackson. Embalados en fundas de plástico, con restos evidentes de secreciones orgánicas -cuyo ADN fue utilizado durante el juicio al que fue sometido por pedofilia en 2003-, nadie podrá considerar caro el precio de esta pieza apetecidísima: un millón -sólo uno- de dólares estadonidenses.

Los ejemplos aquí citados podrían inducir la ilusión de una continuidad histórica entre diversas variantes de lo que en política se llama “culto a la personalidad” y en teología “hiperdulía”, pero en realidad las ofertas de Celebrity Skin y Henry Vacarro iluminan más bien una forma superior de religión, porque es completamente irreligiosa: el culto mercantil a la posibilidad de profanación total. Así lo entiende muy bien Nathalie Dylan, una joven estadounidense que también en septiembre de este año propuso subastar su virginidad al mejor postor ante las cámaras de la televisión, en el programa del provocativo presentador Howard Stern. Preguntada por el New Yorker Daily News, la ambiciosísima virgen respondió con naturalidad: “No me plantea el más mínimo dilema moral; vivimos en una sociedad capitalista”.

En una sociedad capitalista, en efecto, la moral coincide con los límites del mercado. Así lo especifica, por ejemplo, el famoso "Proyecto para un Nuevo Siglo Americano" de 1997, firmado -entre otros- por Rumsfeld, Cheney, Perle y Wolfowitz: "El concepto de "libre comercio" surgió como un principio moral aún antes de convertirse en un pilar de la ciencia económica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendérselo a éstos. Si otros hacen algo que uno valora, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad". Con arreglo a este principio, libres son sólo los intercambios comerciales y, frente a ellos, únicamente se definen como “inmorales” los desperdicios y los regalos, que ya no es posible distinguir entre sí: el don es la verdadera basura del sistema porque ni siquiera puede ser reciclado. Si uno comete un crimen, que sea por dinero; si uno invade un país, que sea por petróleo; si uno tiene remordimientos, que se busque un sponsor. Si digo una mentira que sea para ganar votos; si digo la verdad, que se tenga en cuenta que he vendido más periódicos. La orina de Tyson y los excrementos de Jackson buscan una existencia honorable; la virginidad de Nathalie un precio justo. Inmorales e injustos son sólo los residuos; es decir, la dignidad, el amor, la insobornabilidad y el desinterés, que nadie puede comprar y nadie puede vender.

El signo del capitalismo es la tolerancia y el pluralismo. Todo tiene derecho a existir, a condición de que aparezca bajo la forma mercancía. Toleramos la diversidad cultural y toleramos los crímenes contra los pueblos; toleramos los poemas a favor de la vida y las acciones contra ella; toleramos la virtud envasada y el crimen redituable; toleramos a los negros y toleramos el racismo; toleramos la paz y toleramos la guerra. No prohibimos la austeridad y no prohibimos el enriquecimiento. No prohibimos ni la ternura ni la crueldad; ni la solidaridad ni la mafia. Permitimos precisamente la verdad, la razón y la bondad porque permitimos la mentira, el delirio y el vicio; porque, permitiendo la mentira, el delirio y el vicio, en cualquier caso la verdad, la razón y la bondad tienen la partida perdida.

Pero la tolerancia total es en realidad total indiferencia. Podemos tolerarlo todo porque todo nos importa lo mismo; es decir, nada. Un filósofo alemán al que aprecio y cito a menudo, Gunther Anders, dirigía esta crítica radical a la pluralista tolerancia del mercado: “Forma parte de la esencia del pluralismo permitir algo considerado falso; que la verdad del pluralismo consiste, en último término, en no tener ningún interés por la verdad o, más exactamente, en no tomar en serio la pretensión de verdad de la posición tolerada (y, a la postre, tampoco de la propia)”. El horizonte del consumidor occidental es el de este definitivo desprendimiento de la verdad, la justicia y la razón, nociones caducas que sólo conservan los pobres, excluidos del supermercado, y los pueblos en lucha, que se aferran a la tierra de sus antepasados.

¿Por qué comprar la saliva de Downey Jr. o los excrementos de Robin Williams? Porque se venden. Al contrario que la pluma del Espíritu Santo, estos desechos corporales tienen valor sencillamente porque están en venta o, lo que es lo mismo, porque nos son completamente indiferentes. Quizás todavía esta porquería nos pueda parecer extravagante o arrancarnos una sonrisa. Pero lo que desde luego no nos importa nada es el hecho, mucho más extraño y mucho más extravagante, de que, para poder vender y comprar en público la virginidad de Nathalie, hemos tenido que permitir antes que 80 empresas multinacionales vendan y compren nuestra agua, nuestra tierra, nuestro aire y nuestro fuego.


jueves, 15 de mayo de 2008

Decadencia de Argentina en números

Algunos números nos dan una idea del proceso de decadencia sufrido por nuestra patria.
Hay aproximadamente 600 pueblos en vias de desaparicion.
Hay 604000 argentinos en el exterior(año 2000)De 26000 salidas anuales en la decada del 80 a 41000 salidas anuales en la década del 90
De las 55000km de vias se pasaron a menos de 10000km hoy en dia
Hay 83km de caminos cada 1000km cuadrados(en Brasil 195, en Mexico 159, en Colomibia y Venezuela 100)El 80% en estado regular o malo.
De 3500 millones de dolares de recaudacion por fletes maritimos por la flota fluvial del Estado se paso a perder 55000 millones de dolares en manos de empresas extranjeras por el mismo servicio.
Estos son apenas algunos números. Pero grafican como nuestro pais se esta viniendo abajo

lunes, 21 de abril de 2008

La segunda muerte de Argentina

Un titulo bastante feo para una situacion horrible.
La primer gran hecatombe que sufrio nuestra nacion en la era independiente fue sin duda entre el fin del siglo XIX y el principio del siglo XX. Fue un periodo de inmigracion masiva, de la muerte de la resistencia federal, de la ìmposicion de un modelo extranjero de mano de los unitarios que despues de mucho luchar se impusieron. En un mar de extranjeros se ahogó la poblacion criolla del área pampena. Apareció el anarquismo y otras ideologias traida por los barcos, que ademas de mucha gente traian ideas, costumbres y muchas otras cosas mas.
En esa epoca las empresas britanicas gobernaban inmensos territorios(en el chaco por ejemplo) y explotaban al maximo a los trabajadores.
Los gobiernos estaban casi siempre con las grandes potencias.
Fue en esa epoca que se produjo esa gran ruptura entre la gente de la pampa, que ahora era mayoritariamente de origen inmigratorio, y casi todo el resto del pais.
No se verian grandes concentraciones de hijos del pais hasta que las grandes migraciones internas de las decadas de 30 y 40 del siglo XX trajeron la sangre criolla de vuelta a Buenos Aires, Rosario, etc.
Esa fue la primer gran muerte de nuestro pais, aunque la palabra mas adecuada seria herida.
La segunda gran herida que sufre nuestro pais se esta dando ahora mismo.
Venta de inmensos territorios a transnacionales y millonarios extranjeros; inmigracion que no es tan "apocaliptica"como la anterior pero sin duda es importante; un gobierno alineado con el gran capital financiero internacional y de vuelta la casi nula resistencia nativa.
¿Es que los argentinos estamos acostumbrados a dejar que los traidores y extranjeros hagan lo que quieran?
¿Sera que estamos destinados a ser un pie de pagina de algun libro de historia futuro?
¿Somos suicidas?
Ver a la mayoria de nuestros paisanos estupidizados por los medios masivos es algo muy doloroso para un nacionalista. Pero tenemos que recordar que las masas sedientas de "bailando por un sueldo" y de zapatillas ultimo modelo no son los unicos argentinos. ¡¡¡NOSOTROS TAMBIEN SOMOS EL PUEBLO!!! Es nuestro deber despertar a nuestros compatriotas y guiar fuera del pozo a nuestro pais. Hasta los indigenas amazonicos mas alejados y con menos armas se resistieron hasta ultimo momento al dominio de los "blancos". Y lo que a otros pueblos les paso nos puede pasar a nosotros. Las armas y la caballeria no fue el fin de muchos de los indigenas de este continente. No fue eso. Fue el alcohol, el juego, los vicios importados lo que debilitaron a los indigenas. Las derrotas militares fueron consecuencia de su decadencia, no su desencadenante.
Lo mismo nos esta pasando a los argentinos(en cuyas venas corre gran cantidad de sangre indigena hay que aclarar, ya que no es verguenza), pero ni siquiera estamos presentando batalla.
No siempre el pueblo argentino fue asi. Recordemos la Revolucion y la guerra de Independencia, recordemos la batalla de Vuelta de Obligado. El pueblo tiene en su alma y en su sangre la capacidad de lucha y liberacion. Pero si perdemos la batalla de las mentes entonces si que estaremos presenciando la muerte de nuestro pais