Soy un ultra-nacionalista. Mas que eso. Soy un ultra-nacionalista étnico No creo que la Argentina sea un envase que defina el contenido. Es decir: no me como el cuento del himno, de la banderita y todo eso. Creo que la Argentina es una comunidad orgánica unida por lazos de sangre. Me molesta que este país este lleno de extranjeros raciales, mas allá de que tengan o no los papeles que digan que son "argentinos". Tan nacionalista étnico soy que no considero realmente argentinos ni siquiera a gente que puede rastrear sus ancestros a varios siglos atrás si es que son de otro grupo étnico.Creo que la nación son los genes mas la cultura. Pero mientras la cultura puede cambiar radicalmente en poco tiempo, no pasa lo mismo con la herencia biológica, que tarda mas en hacerlo. Creo que la homogeneidad racial es fundamental para darle fortaleza a un pueblo.
Dicho esto tengo que reconocer también que la realidad que me toca vivir es justamente lo contrario a mi ideal. Argentina es hoy un mosaico de gente provenientes de todas las esquinas de la tierra. Es la realización del proyecto universalista. ¿O no demuestra la Argentina que la gente de todo el mundo puede vivir en armonía? Judíos y musulmanes. Blancos y negros. Chinos y japoneses. Gente que en otros lados se lleva mal acá se respeta y vive lado a lado.
Mas allá de que esa idea(la de la armonía) sea, si se la analiza imparcialmente, una mentira mas grande que una casa, tengo que reconocer que si hay paz en este país. La paz propiciada por la derrota de los argentinos a manos de las hordas extranjeras que casi nos extinguen.
Volviendo al tema de este articulo tengo que decir que ser nacionalista étnico no es excluyente con otras ideas y posiciones ideológicas. Si el objetivo es derrotar al sistema y crear algo nuevo es evidente que no alcanza con el nacionalismo. Es necesario una lucha que incluya de nuestro lado a otra gente que no tiene que compartir nuestra opinión en nada mas que en la necesidad de destruir al sistema.
Hay que convertirse de la idea de la resistencia a la idea del ataque. Hay que ir de una posición pasiva a una ofensiva. Considero mucho mas respetable a gente que luche pero no piense como yo a gente que piense como yo pero no luche.
Si el sistema no es derrotado no hay posibilidad de construir nada nuevo. Es sobre las ruinas, o mejor aun, lejos de las ruinas del sistema que se va poder empezar algo bueno, algo por lo que valga la pena sacrificarse.
Volviendo a lo que decía al principio, ser un nacionalista étnico no significa ser un genocida en potencia ni nada por el estilo. Es mas bien tener en cuenta a la lucha de los ancestros, a los que se sacrificaron por la patria y a los que van a nacer que provengan de nosotros. Nada de esto se contradice con respetar a otros grupos humanos. Se puede vivir en paz. A lo que hay que oponerse es a la hipocresía y a la paz de los vencedores, que son los continuadores de la lucha genocida contra el pueblo argentino.
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martes, 14 de mayo de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Nacionalismo revolucionario=Argentinismo
La lucha por un nuevo sistema en la Argentina es, por las circunstancias sistemicas y civilizatorias actuales, una lucha total. Se debe engendrar un nuevo sistema económico, político Una nueva sociedad y una nueva civilización. De restringir el cambio a un solo aspecto, el resto de las variables haría imposible mantenerlo.
De la modernidad capitalista solo se puede escapar efectivamente hacia adelante. No se puede cambiar el sistema económico sino se emprende una lucha por una nueva moralidad y por nuevas costumbres. Ya Lenin decía que la lucha mas grande no era contra los grandes capitalistas, sino contra los pequeños capitalistas que pululan por todos lados, que quieren ocupar el lugar vacante de los grandes. Y esto lo dijo alguien que si vio la destrucción de la clase capitalista.
Nosotros, los revolucionarios nacionalistas, creemos que el espíritu que puede contrarrestar efectivamente al (espíritu) capitalista es el nuestro, el del amor a la patria, a la sangre, a la cadena infinita de existencia de una nación. Pero si dejamos fuera del análisis a los factores económicos y políticos podemos caer en la estupidez política. Buen ejemplo de ese error es el fascismo y el nacionalsocialismo. Ambas doctrinas eran sinceramente nacionalistas. Pero en el campo frió de la realidad no cambiaron la estructura que oprimía a sus naciones, solo las reformaron. Ese error lo pagaron millones de victimas de la maquina de guerra aliada. No lograron comprender que con los capitalistas no hay posible alianza ni compromiso posible. Es ellos o nosotros, sin puntos medios. Otros quienes cometen aun hoy en día ese error son los peronistas.
Debemos plantearnos que es posible que para mantener un cambio revolucionario sea necesario ayudar a la génesis de un nuevo pueblo en base a nuestras raíces ancestrales sumadas a los aportes modernos. Pero esa amalgama solo es posible si se deja fuera de la ecuación las identidades foráneas, atadas a otras patrias en otros lugares. Una nacionalidad es en su nacimiento muy inestable y es necesario para su desarrollo un tiempo de aislamiento que posibilite la adaptación de unos y otros, que permita la creación original de una nueva cultura e idiosincrasia.
Por eso es necesario no solo definirse como nacionalistas, sino mas bien como argentinistas. Ya que no podemos darnos el lujo de unir nuestra lucha a las de otras naciones en esta etapa sino resolvemos primero el problema de nuestra identidad.
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