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jueves, 6 de enero de 2011

Argentina: No todos celebran el paso del rally. En los Valles Calchaquíes salteños también hubo sectores que rechazaron al Dakar

PRIMERA FUENTE

Así como en Tucumán, donde pueblos originarios de los Valles Calchaquíes se manifestaron en contra del paso del rally, en Salta también hubo sectores que expresaron su rechazo al paso de la competencia.

Integrantes de la Asamblea Socioambiental del NOA denunciaron que no existe ningún informe de impacto social ni ambiental, realizado por los organizadores. También se quejaron porque -afirman- nunca se consultó a las poblaciones afectadas a la competencia su postura en cuanto a la carrera.

“La carrera transcurrirá (sucedió ayer) la zona de cauce de los valles que contienen a los ríos Santa María y Calchaquí, hasta la localidad de San Carlos. Serán más de 700 vehículos que causarán un enorme impacto al territorio”, afirmaron.

En tanto, desde el Grupo de Conservación de Flamencos Altoandinos se ha expresado en nota cursada al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta, que la competición, en especial el tramo en competencia en torno a la traza de la ruta 40, “causará un elevado impacto negativo en términos de fragmentación funcional para la fauna, contaminación y afectación directa a la flora, destrucción de geoformas, muertes de ejemplares de la fauna silvestre y ganado domestico, destrucción de patrimonio arqueológico e histórico, pérdidas materiales y riesgo a vidas humanas”.

Por su parte, el periodista conservacionista Elio Daniel Rodríguez expresó sus dudas en cuanto a que, para la realización de esta competencia, se cumplió estrictamente con lo establecido por la ley 7070/00, que en su artículo 79 establece que las “acciones o proyectos que sean susceptibles de eliminar, reducir, poner en peligro o dañar en forma irreversible los recursos faunísticos y florísticos de la provincia, no serán aceptadas por la autoridad de aplicación, sin previo estudio de Impacto Ambiental y Social que demuestre su viabilidad ecológica”.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Etnocidio criollo indígena en Salta

Paren el Alud
Paren los Desmontes
Embarcación – Salta
LÓPEZ SASTRE, NO HAGAS QUE LOS DESMONTES DE EMBARCACIÓN TERMINEN EN UN DESASASTRE.
Indígenas y criollos, del Embarcación Departamento San Martín, ante la falta de respuesta de las autoridades locales y los organismos que tienen en sus manos la responsabilidad de evitar una tragedia, por la intensa, indiscriminada y continua extracción de madera, nos manifestamos para exigir una acción urgente que frene los aludes que ya están ocurriendo.

Ante las reiteradas denuncias que realizamos desde hace años, y de modo regular este último año, hemos tenido como respuestas, la inoperancia, las persecuciones, las amenazas. Pero además se malgastan presupuestos en cursos de cruz roja, en reparaciones viales, en aperturas de canales que no resuelven el problema, ni evitan el desastre al que nos están exponiendo.

Ya se produjeron en este año dos aludes en La Quena, dos grandes inundaciones en el centro de Embarcación y la tierra sigue abriéndose a cada momento y el pueblo sigue inundándose y anegándose por la actividad maderera entre el Río Bermejo y las Yungas de Embarcación. Las soluciones parecen apuntar a la muerte de todos y empiezan por los más pobres, están en riesgo todos los barrios de las orillas del pueblo. Las quebradas que ya no son naturales y se abren cada vez más, amenazan nuestra vida en cada tormenta de aquí o de Bolivia. Con total indiferencia por la vida de las personas, pero también de las inversiones del Estado, las empresas siguen talando árboles, abriendo picadas y sacando las maderas con grandes maquinarias.
A quienes denunciamos el despojo por parte de los intereses mezquinos de empresarios privados como NICOLETTI, IBAÑEZ, BERNARD RUBRÉ, UBER RUBRÉ Y JORGE ORTEGA VELARDE, que no reparan en las GRAVES CONSECUENCIAS que el enriquecimiento de unos pocos traerán para las más de 20 mil personas de Embarcación, a los luchadores y luchadoras nos inician causas judiciales. Por eso exigimos que se nos despenalice, porque estamos defendiendo la vida y esa defensa no puede judicializarse.

A las empresas multinacionales: TECPETROL (TECHINT), REFINOL, REPSOL, YPF, PLUS PETROL, HALLIBURTON, PANAMERICAN ENERGY, entre otras, responsables de los desastres que estamos denunciando, que contaminan las aguas dulces de la región, dejándonos sin agua y envenenando a la población. Esas empresas tienen siete caños de derivados de petróleo en la zona de Yungas que se está desmontando, con las explosiones a las que nos están exponiendo por su egoísmo y su racismo.
Nos preguntamos entonces, a cuáles Yungas refiere la provincia en el acuerdo con la UNESCO, a qué respeto por los acuerdos con Bolivia, cuando modifica el cauce de un río internacional.

Los pueblos indígenas y criollos empobrecidos de Embarcación en 2005, quedamos aislados por meses y en 2009 fuimos testigos de un alud que se llevó vidas, ahora en 2010 estamos expuestos a una tragedia que queremos prevenir.
Por esto exigimos se nos muestren los estudios de impacto ambiental que están habilitando las actividades agrícolas, madereras y petroleras en la zona.

Por esto exigimos se realicen las obras de infraestructura que impidan un alud en Embarcación, con participación de las organizaciones sociales e indígenas que encabezamos estas denuncias.
No confiamos en el manejo presupuestario de funcionarios cómplices de intereses privados, asesinos de las poblaciones. Exigimos participación en las decisiones que se tengan que tomar para evitar un genocidio. Paren este asesinato!!! El gobierno debe cuidar la vida de la población y proteger a los más vulnerables!!! Dejen de defender intereses privados!!!
Comunidades Indígenas y Agrupación Chico Méndez de Embarcación, Salta

martes, 14 de diciembre de 2010

Un poco de perspectiva historica

“El peor analfabeto es el analfabeto político. El que no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. El que no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pescado, la harina, del alquiler o de sus medicamentos, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político corrupto y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”
Bertolt Brecht
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GUERRA DEL PACIFICO - 1879-1883

La guerra del guano.
Casi al mismo tiempo empieza la guerra del Pacifico. Las compañías guaneras, de capital inglés pero formalmente chilenas, se negaron a pagar el impuesto a la extracción de guano decretado por Bolivia. El gobierno de Chile en defensa de compañías chilenas, ocupa (el 14 de febrero de 1879) Antofagasta. Perú, obligado por su alianza salió en defensa de Bolivia y declaró formalmente la guerra el 5 de abril.

El pronunciamiento de la opinión argentina fue unánime a favor del Perú y Bolivia. Roque Sáenz Peña, como muchos otros jóvenes civiles y militares, se incorporaron voluntariamente a la guerra "porque la causa de Perú y Bolivia es la causa de América. es la causa de mi Patria” diría el primero. “Yo no voy envuelto en la capa del aventurero... dejo mi patria cediendo a convicciones profundas, no a imposiciones inmediatas del deber patrio sino a inspiraciones espontáneas del sentimiento americano”. Suponía que la Argentina entraría en la guerra... “presiento la palabra que asoma a todos los labios, el sentimiento que palpita en todos los corazones argentinos, presiento el estallido de la dignidad nacional que ha roto para siempre las pérfidas redes de una diplomacia corrompida”.

Se equivocaba Sáenz Peña. El ejército que estaba en Neuquen volvió a Buenos Aires. Muchos esperaban que unido a los 50.000 milicianos armados con fusiles Manlincher y cañones Krupp por el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, atacase a Chile por el sur. Pero no hubo nada, Roca quiere ser Presidente y Tejedor también y entre los milicos de línea del ministro de guerra y los rifleros del gobernador de Buenos Aires, se traba la guerra civil de 1880 con lo preparado para el exterior, la más encarnizada y sangrienta de nuestras guerras civiles.

En los dos días corridos del 20 al 22 de junio: batallas de Puente Alsina, Barracas, meseta de los Corrales (parque Patricios) y Constitución, se enfrentaron más de 20.000 combatientes y los muertos pasaron de tres mil, y no se sabe el número de heridos porque se atendieron en casas de familia improvisadas como hospitales de sangre. Pero Roca consigue llegar a la presidencia. En esos mismos días de junio de 1880, Roque Sáenz Peña, debe rendir a los chilenos el Morro de Arica que defendía como militar peruano.

Los chilenos vencedores, imponen sus condiciones: Tarapacá debe ser cedida por Perú definitivamente, por diez años Tacna y Arica; a su vencimiento un plebiscito resolverá su pertenencia definitiva (tratado de Ancón de 1883). Bolivia abandonaría a Chile su litoral íntegro (pactos – no llegados a tratado – llamados de tregua firmados en Valparaíso en 1884).

Mezquindades en plena guerra 

(Por Por Herbert Mujica Rojas)

En su libro Política y Estrategia en la guerra con Chile (Lima 1979), Edgardo Mercado Jarrín, cuando se refiere a la falta de refuerzos de artillería, caballería y transportes, escribe:

"Las ventajas obtenidas por Chile al conquistar el dominio marítimo y al haber proyectado su poderío sobre los territorios de Atacama y Tarapacá - campaña en la cual los aliados combatieron prácticamente sin artillería ni caballería que permitiera efectuar reconocimientos, explotar el éxito y destruir a las fuerzas chilenas en fuga -, exigían que en la reorganización se procediera a aumentar fundamentalmente la potencia de fuegos y la movilidad del Ejército.

De acuerdo a los recursos disponibles, los efectivos de infantería quedaban subordinados a la cantidad de fusiles, pese a que la población militar no presentaba limitaciones; los de la caballería se atenían a la existencia de ganado equino y a las importaciones de Argentina; el material de Artillería estaba limitado por los recursos financieros del país, las adquisiciones del exterior y las posibilidades de fabricación en Lima; y los medios de transporte, al ganado mular, disponibilidad de carretas y a los recursos locales.

1) Potencia de fuegos.- Como ya se anotó, Chile realizaba una guerra de invasión para la cual se había preparado con la debida anticipación. A esto se agregaba la obtención del dominio marítimo y la conquista de Antofagasta y Tarapacá, lo que le proporcionaba ventajas para la iniciativa de las operaciones, la elección del lugar del desembarco, el momento y las circunstancias favorable para la iniciación de la ofensiva; y todo esto, sin considerar las de orden económico. La campaña de Tarapacá y sus cuantiosas pérdidas en hombres, equipo y armamento en la retirada, habían puesto en evidencia la vulnerabilidad de las fuerzas aliadas. Ante la inferioridad manifiesta de la potencia de combate de las fuerzas aliadas, en relación a las tropas chilenas, uno de los medios más expeditivos que tenía a su alcance el Dictador para remediar la situación, era el refuerzo de la artillería.

La artillería acrecienta el poder destructor del fuego y brinda profundidad al combate. No hay artillería en reserva en el campo táctico ni en el estratégico operativo. Su carencia debilitó la capacidad combativa del Ejército peruano, y la falta de movilidad -dada la naturaleza desértica del terreno donde se realizaban las operaciones - dificultaba los desplazamientos. Un exceso de artillería sin movilidad, en ese entonces, imponía a las operaciones un carácter más pasivo y un ritmo mesurado y metódico. Por el contrario, la insuficiencia de artillería facilitaba la capacidad de maniobra.

El Ejército peruano, perdida la iniciativa de las operaciones, estaba condenado a asumir una actitud defensiva en el campo estratégico, pero podía y debió emplear la ofensiva en el campo táctico. La maniobra defensiva impuesta por la situación, requería remediar su inherente debilidad organizativa, reforzando los medios de artillería. No se hizo nada por ello. Por otra parte, el campo de batalla elegido se encontraba en un Teatro de Operaciones restringido como lo eran Tacna y Arica. La artillería era la mejor respuesta para fortalecer la potencia combativa del Primer Ejército que actuaba en un espacio relativamente reducido.

¿Pudo el Dictador reforzar con artillería al Ejército del Sur como lo exigían las circunstancias? Creemos que sí, pues existían en Lima algunos cañones disponibles. En la campaña de Lima - descontando los dos cañones Clay de 32", viejos cañones de marina difíciles de transportar, y dos Selay construidos en Bellavista-, participaron en las abras de Santa Teresa y en Zig-Zag: 19 White, 16 Grieve, 4 Walgely, 2 Vavasseur, 1 Armstrong; en total 44 cañones. En la campaña de Tacna la artillería del Ejército del Sur estaba constituida por 2 cañones de 12" y 8 cañones de 4".

En referencia a la artillería chilena, Vicuña Mackenna afirma: "El total de la artillería que iba a batir el campo peruano constaba de 37 cañones; de éstos, 20 Krupp de campaña, 17 de montaña, incluyendo 6 de bronce y cuatro ametralladoras; total 41 piezas contra 31 del enemigo". Los cañones Krupp eran modelo 1879, se trata de uno de los rarísimos casos en los anales de la historia militar, en el que un ejército de un país no fabricante de su propio material de guerra, interviene en una batalla con modelos fabricados el mismo año del conflicto.

Montero no recibió ningún refuerzo de artillería, material que se reservaba para defender Lima, restando así la potencia de fuego necesaria al Teatro de Operaciones principal, en donde precisamente se iba a realizar, como se realizó, la batalla decisiva de la guerra. En la campaña de Tacna se daría lugar al gran enfrentamiento de los ejércitos profesionales de los países en guerra y sería el punto estratégico de conjunción de las fuerzas de la alianza.

2) Caballería.- La caballería acrecienta la movilidad de un ejército. La caballería que disponía el Ejército del Sur, era sumamente reducida y por consiguiente las acciones militares carecían de rapidez. Como en ese momento, todo se realizaba con tropas a pie, las disposiciones requerían de más tiempo. Las zonas desérticas del TO, situadas entre valle y valle, por lo general a dos jornadas de infantería, están constituidas por pampas arenosas, sembradas de piedras partidas y cantos rodados, cruzada por numerosas torrenteras que hacen difícil el tránsito. Una caballería numerosa facilitaba los movimientos amplios y el lanzamiento de destacamentos lejanos para obtener seguridad e información sobre los probables lugares de desembarco chilenos. La carencia de caballería imponía desplazamientos lentos dentro de un dispositivo muy agrupado y obligaba - sin alternativa- a la adopción de la maniobra defensiva. La caballería se adelanta para ganar espacio y con ello proporciona seguridad para el grueso, informa con prontitud sobre cualquier suceso, mantiene y rompe el contacto y avanza de línea de horizonte para preceder a las otras armas que requieren desplazarse con seguridad.
La guerra se desenvolvía en espacios desérticos dilatados y el ejército invasor tenía libertad de acción para elegir los lugares de desembarco. Ello requería la constitución de destacamentos móviles y de acción lejana, capaces de aplicar potentes golpes a las fuerzas chilenas en las áreas de desembarco, a la vez que garantizar al Ejército del Sur contra el peligro de acciones sorpresivas, mediante la información oportuna acerca del enemigo. Era necesario tomar el contacto con las fuerzas chilenas lo más lejos posible, desde sus puntos de desembarco, con el objeto de tener una alerta temprana y un conocimiento lo más exacto posible sobre la fuerza enemiga que se aproximaba y esto se hubiera conseguido con fuerzas de caballería adecuadas.

El Ejército del Sur, carente de movilidad, con una caballería reducida y mal montada, estaba anclada al terreno y no podía hacer otra cosa que aprovechar las líneas favorables del terreno para oponerse al adversario mediante operaciones defensivas, con la finalidad de disminuir la capacidad combativa de las fuerzas chilenas. Luego debería lanzarse a la ofensiva aprovechando la primera oportunidad, ya que las operaciones defensivas sólo tienen carácter transitorio.

El Ejército del Sur en la campaña de Tacna, en lo que se refiere a fuerzas de caballería, contó con tres escuadrones, además de un escuadrón de gendarmes de efectivo reducido. En total 400 hombres mal montados. En la acción del Manzano, en los prolegómenos de la Campaña de Lima, se empleó el Cazadores del Rímac, que bien pudo haber concurrido a la Campaña de Tacna. Chile, en cambio, en esta campaña participó con mil soldados de caballería.

3) Servicio de transporte.- La causa principal para que el Ejército optara por la maniobra defensiva en el transcurso de la guerra, fue sin lugar a dudas, la falta de medios de transporte que permitieran el apoyo de víveres, forrajes y municiones. El general Dellepiani afirma que "según documentos oficiales, las tropas de Montero en la Campaña de Tacna sólo dispusieron de 10 mulas para el servicio de su piezas de artillería". En la Guerra del Pacífico, debido a la naturaleza desértica del TO, el abastecimiento de agua y municiones resultaban decisivos. Veamos lo que escribe Bulnes sobre este aspecto, en la campaña de Tacna:

"El problema de movilizar la artillería y los bagajes pensaba resolverse con mulas y se contaba con 500 de ellas, pero no había agua ni forrajes en ese desierto. Sotomayor calculó que necesitaba otras 700 mulas y hubo que traerlas del sur en los buques de la Cía. del Pacífico. También se trajeron 700 caballos y, asimismo bueyes, para acompañar en pie a la expedición".

Chile disponía, pues, de los elementos necesarios para dar movilidad y capacidad ofensiva a su ejército. En cambio, el Ejército peruano no estaba en aptitud similar por falta de medios de transporte, ni siquiera para realizar el modesto avance de dos jornadas a distancia lejana del adversario, que es la que separa Tacna del valle de Sama. La pregunta que surge es: si durante los cuatro meses que mediaron entre la batalla de Tarapacá y la del Campo de la Alianza, ¿pudo el país reunir en ese lapso hacer el gran esfuerzo de reunir de 800 a 1000 acémilas y ponerlas a disposición del Ejército del Sur? El historiador Bulnes, al narrar la expedición de Lynch a la sierra para destruir a Cáceres, expresa: "Casapalca era el punto indicado de reunión para el paso de la Cordillera... Se juntaron 1250 bestias: 200 tomadas en la Campaña de Lima, 350 burros, 100 mulas y 600 caballos de la artillería." Los comentarios huelgan.

El apoyo en medios de transporte al Ejército del Sur desde Lima, le hubiera permitido ocupar una posición defensiva evidentemente superior. Recordemos que en la retirada de Tarapacá, el Ejército peruano cubrió más de 300 kms. de desierto y cordilleras en veinte días, sin víveres, sin agua y descalzo, conservando la disciplina, probando elevadas fuerzas morales tanto o más que las que se requieren en el propio campo de batalla.

c) Viabilidad del envío de refuerzos

La marina peruana llevó a cabo una de sus atrevidas empresas. La corbeta Unión al mando del comandante Villavicencio, despachada del Callao el 12 de marzo con un cargamento para el Ejército del Sur, se presentó en Arica el 17 burlando la vigilancia del Huáscar - ya en uso por la marina chilena, y habilitado con cañones de retrocarga - y el Matías Cousiño que a la sazón bloqueaban el puerto. Luego de descargar en Arica los abastecimientos que traía, burlando nuevamente la vigilancia chilena a la luz del día, regresó al Callao. A pesar de la brillante hazaña, el abastecimiento resultó irrisorio. Al respecto, Mariano Felipe Paz Soldán en su Narración Histórica de la Guerra de Chile contra el Perú y Bolivia, expresa:

"En el Perú....; para la generalidad se presentaban dos hechos, cual más satisfactorios y halagadores; la brillante hazaña marinera de la corbeta, y la provisión de artículos indispensables al Ejército del Sur, en momentos más premiosos, porque aunque la aspiración de la gente más sensata, era porque de preferencia se reforzara aquel ejército con algunos batallones de los de Lima, y estos no marchaban, se había encontrado medio de calmarla con la anunciada salida de la división Leyva de Arequipa al Cuartel de Tacna, la cual debió satisfacer esta ansiedad; por consiguiente, los transportes de entusiasmo y contento embargaron todos los corazones. Pero, cuán poco debía durar esta agradable ilusión. No tardó mucho en saberse que el tan cacareado cargamento que había lanzado a la Unión a una suerte tan peligrosa, se reducía a unas cuantas gruesas de zapatos, algunos fardos de género para vestido, una pequeña cantidad de municiones de rifle, un cajón de medicamentos, una lanchita torpedo y dos ametralladoras, mientras que lo más necesario y urgente como rifles, millares de tiros y vestidos hechos, se reservaba para el ejército que el Dictador organizaba en Lima, con el objeto de asegurar su autoridad; de suerte que el viaje de la Unión no tuvo más objeto que engañar a la nación haciéndole creer que había llevado grandes auxilios al disminuido y vencido Ejército de Tacna".

Sobre este particular, el historiador chileno Barros Arana en su Historia de la Guerra del Pacífico, dice:

"Los oficiales peruanos de Tacna y Arica que veían a sus soldados casi desnudos, y que conocían todas las necesidades del ejército, se persuadieron de que las mezquinas rivalidades de los hombres públicos del Perú, no se habían acallado en medio de los conflictos de la guerra exterior. A juicio de ellos, el dictador Piérola estaba resuelto a sacrificarlos para evitar un triunfo que debía enaltecer a Montero, y que podía ser como una amenaza para el gobierno de la dictadura. Así, pues, el viaje de la Unión, sin importar un auxilio de mediana importancia para el ejército de Tacna y Arica, vino a fomentar la desconfianza de los oficiales y aun a producir cierto desaliento en sus espíritus".

La corbeta Unión pudo llevar al TO refuerzos de artillería, caballería, y mulas y bueyes para mejorar el apoyo de fuegos y la movilidad del Ejército del Sur. En todo caso, se dispuso de cuatro meses para enviar por tierra, tanto de Lima como de Arequipa, este tipo de refuerzos.

d) Repercusiones en la moral de las tropas

La reorganización del Ejército decretada por Piérola el 31 de enero de 1880, fue calificada por Montero de "funestamente peligrosa". Respecto al relevo de los mandos de división y unidades decretadas por el Dictador, Montero se manifestó contrario a dicha disposición, escribiéndole a Piérola "que los comandos de división y de cuerpos habían adquirido legítima y denodadamente estos puestos, unos en los campos de batalla y otros en medio de los sinsabores y privaciones del servicio de campaña". Agregaba como razones "la confusión que va a producir la variedad de armamentos que resultará en los nuevos cuerpos, al formar uno, de dos o tres que tienen distinto sistema de rifle y su peculiar enseñanza".

La nueva organización del Ejército y la falta de envío de refuerzos, no sólo vulneró las posibilidades estratégicas, sino que además tuvo hondas repercusiones en las fuerzas morales, pues introdujo confusión, rompió el espíritu de cuerpo de las unidades y relajó el ascendiente del jefe sobre sus subalternos, el mismo que se forja a través de las mismas privaciones que surgen en la vida de campaña y el mutuo conocimiento de largos años de servicio. Tanto Piérola como su ministro de Guerra, don Miguel Iglesias, que llevaba el título de coronel de milicias debido a las revueltas que encabezara en Cajamarca, no tenían ninguna formación militar y carecían por completo de los conocimientos mínimos para acometer la reorganización del Ejército. En la Campaña de Tacna, como en la de Lima, los militares profesionales estuvieron en segundo plano en la preparación y conducción operativa estratégica y las consideraciones políticas, al no tomar en cuenta las recomendaciones de la estrategia, coadyuvaron a la victoria chilena". (Ob. cit. pp. 100-108)

Siempre me he preguntado por causa de qué, Cáceres o cualquiera de los militares valientes y hazañosos, no se encargó de Piérola y su cohorte de inexpertos que condujeron al país y particularmente a la capital a una de sus degradaciones más oprobiosas por la derrota en enero de 1881. He allí una de las grandes preguntas inexplicables que no tiene respuesta porque tampoco se puede ser profeta del pasado.

Como escribió Mercado Jarrín: huelgan los comentarios.

Fuente:
http://hcmujica.blogspot.com/

Fuente: www.lagazeta.com.ar

martes, 7 de diciembre de 2010

PINO SOLANAS LANZO SU CANDIDATURA



En un acto en el microestadio de Ferro, el diputado nacional anunció formalmente que será candidato para competir en las elecciones presidenciales del año que viene. Aseguró que su espacio, Proyecto Sur, "es el único que cuenta con una propuesta emancipadora".
Pino Solanas puso en marcha su proyecto presidencial durante un acto en el microestadio de Ferrocarril Oeste. Estuvo acompañado por referentes de agrupaciones aliadas y dirigentes de todas las provincias.
"Proyecto Sur es el único espacio que cuenta con una propuesta emancipadora", enfatizó al hablar ante un colmado microestadio, ubicado en el barrio de Caballito. 
El legislador nacional aseguró que desde su espacio político "harán un llamado a conformar una confederacion de partidos y organizaciones sociales".
Además, Solanas hizo una convocatoria amplia para participar de Proyecto Sur pero excluyó a quienes "tienen causas de corrupción o están acusados por delitos de humanidad".

viernes, 1 de octubre de 2010

La agresión a Argentina del imperio autoagresor

El gobierno de EU expulsó de las Islas Malvinas a sus autoridades y pacíficos pobladores, en 1831-32. Los británicos llegaron después, echaron a los que quedaban y se adueñaron del archipiélago.
Carlos Rivero Collado
A Lía, una sensible y fiel lectora y comentarista de Kaosenlared en Argentina.
(Nota: voy a seguir diciendo, hasta el cansancio, porque aquí en este pantano de Miami hay más sordos que cocodrilos, que una dura crítica al gobierno de Estados Unidos, o sea al Imperio, es una firme defensa a Estados Unidos, es decir al pueblo estadounidense. El Imperio, o sea el Complejo Militar-Industrial-Terrorista no es la esencia de Estados Unidos, sino su desgracia. Los enemigos de Estados Unidos son los que defienden esa desgracia)
1-.
EL DúO IMPERIAL DE LA ETERNA GUERRA
Un siglo y medio después que el incipiente imperio yanqui arrasara con la población argentina de las Islas Malvinas, en 1831-32 –tema principal de este artículo--, y los británicos las ocuparan después, Argentina recuperó las islas, en abril de 1982.
Cientos de millones de latinoamericanos apoyamos aquel hecho porque no veíamos en él la inútil maniobra de una dictadura militar que quería retener el poder que estaba perdiendo por la enérgica repulsa del país, sino la noble causa del pueblo argentino de poseer un territorio que le pertenece por derecho propio.
El gobierno imperial de Estados Unidos apoyó a Gran Bretaña en aquel conflicto y no fue una acción diplomática, sino de guerra, porque sus satélites jugaron un papel importante en los bombardeos navales y, además, localizaron al crucero General Belgrano para que un submarino nuclear británico lo destruyera lejos de la zona de exclusión guerrera que los propios británicos habían impuesto en torno a Las Malvinas, con un saldo de 323 argentinos asesinados. El ataque al General Belgrano no fue una acción de guerra, sino un crimen de guerra … tan típico de ambos imperios.
(Esos satélites yanquis que facilitaron el triunfo británico en Las Malvinas son los mismos que localizaron antier al Mono Jojoy en la espesísima selva colombiana para que lo mataran los lacayos del Imperio … los mismos satélites que “no pueden” localizar a Osama bin Laden en las semidesérticas lomas del Oriente Medio)
La derecha imperialista que dirige el exilio cubano de Miami apoyó la causa británica en 1982, traicionando al pueblo de Cuba y a América Latina. Aquella defensa es la misma que hoy le dan al Imperio y sus cómplices en el Oriente Medio y en otros crímenes, como el bloqueo a Cuba, las amenazas potencialmente nucleares a Irán y Corea, y la hostilidad a los gobiernos populares, o sea realmente democráticos, de Chávez, Ortega, Morales, Correa, Kirchner, Lula y otros líderes.
La mayoría de los cubanos emigrados en el sur de la Florida apoyamos, sin embargo, a Argentina en aquella guerra justa, pero casi no teníamos –ni tenemos-- los medios para divulgar nuestra posición. La nuestra fue y es una voz casi silente que tuvo y tiene, sin embargo, un gran eco en la conciencia de los buenos cubanos que componen la gran mayoría de los emigrados.
El exilio cubano, dirigido por una derecha insolente y ciega, no llega ni al 2% de la emigración. Lo he dicho otras veces y emplazo a cualquiera a que pruebe lo contrario. Emigración no es exilio. Exilio entraña una militancia de la que carecen casi todos los cubanos radicados en el sur de la Florida. Sólo hay que ver los actos que realizan, a los que nunca acuden más de cuatro gatos … y gatos de bigotes blancos y débil maullido, gatos bíblicos que cuentan sus edades por siglos, no por años.
Veamos ahora un conflicto que viene a ser el antecedente histórico de la Guerra de Las Malvinas y aconteció un siglo y medio antes, cuando, después de su independencia, Argentina, como heredera de España, tomó posesión de las islas, las pobló de pacíficos ciudadanos que se dedicaban a la agricultura, la ganadería y la pesca, y nombró a un jefe de gobierno con el rango de Comandante.
Veamos, en fin, como fue que el incipiente imperio yanqui, usando el artificio de la autoagresión indirecta –o sea provocada o consentida--, expulsó a los argentinos de las islas y como los británicos llegaron después, echaron a los pocos habitantes que quedaban y se robaron las islas proclamando un derecho sobre ellas que antes no habían reclamado. Los británicos fueron los usufructuarios de todo aquello porque han mantenido esa posesión desde entonces, con excepción de los dos meses que duró la guerra de 1982. Aquel fue el primer gran crimen que se cometió contra Argentina, que aún perdura 180 años después.
2-. PRUEBAS DE LA POSESION ESPAñOLA DE LAS MALVINAS
Los derechos de Argentina sobre Las Malvinas están basados en los derechos que tenía España sobre esas islas antes de 1811, año en que las abandonó y fueron ocupadas por la nueva república nueve años después. Cuando un país se libera de su metrópolis hereda todos los territorios que la misma poseía como partes de ese país. Si se excluye un territorio, sea continental o insular, es como si, por ejemplo, México se hubiera independizado de España con excepción de las Islas María, o Cuba de Pinar del Río o Venezuela de la Isla Margarita.
Hay numerosas razones para probar que las Islas Malvinas eran españolas y que, por ello, después fueron argentinas.
Durante los siglos XV y XVI, el derecho internacional, aceptado por todas las potencias europeas, reconocía que el descubrimiento y la ocupación de un territorio era la fuente principal de su posesión. Si esta ocupación no se producía, entonces el territorio era declarado res nullius, o sea deshabitado o libre de todo gobierno.
Apenas dos años después del Descubrimiento, el Tratado de Tordesillas, logrado por la Iglesia entre España –Castilla y Aragón-- y Portugal colocaba a las Islas Malvinas como parte de los territorios que España podía ocupar. Aunque el Papa que logró el tratado, Alejandro VI, no llegó a confirmarlo, lo hizo su sucesor, el papa Julio II, en 1506. O sea que aun desde antes de que España descubriera estas islas ya le pertenecían. (Si el almirante Piri Reis descubrió antes Las Malvinas, eso no significa nada a los efectos de su posesión porque el Imperio Otomano nunca reclamó tierras en el Nuevo Mundo; ni siquiera hay pruebas definitivas de que Piri Reis hubiese navegado a través del Atlántico, ya que los mapas encontrados en el Palacio Topkapi, en 1929, pudieron haber sido hechos después del Siglo XVI)
Aunque algunos historiadores suponen que Américo Vespucio pudo haberlas descubierto en 1503, lo cierto es que sí hay testimonios de que fueron descubiertas, en 1520, por Esteban Gómez, capitán de la nave San Antonio, durante la expedición española de Fernando de Magallanes, que terminó por darle la vuelta al mundo por primera vez en la historia, aunque ya al mando, después de la muerte de Magallanes, de Juan Sebastián Elcano.
Cinco años después, en la expedición española de García Jofre de Loaisa, el capitán Pedro de Vera, avistó otra vez las islas que muchos años después se llamarían Malvinas.
En 1535, en la expedición española de Simón de Alcazaba y Sotomayor, el capitán de la nave San Pedro, José Rodríguez Martínez, avistó, otra vez, las propias islas.
En febrero de 1540, el capital español Francisco Alonso Camargo tomó posesión del archipiélago a nombre de España. A fines de 1542, un año después del regreso de Camargo a España, ya las islas figuraban en el atlas Islario de Alonso de Santa Cruz que las situaba a unas 70 leguas de la Patagonia argentina.
El Imperio Británico --en un exceso de insolencia e ignorancia, tan típico en él como en su heredero--, sostuvo que las islas fueron descubiertas por John Davis, capitán de la nave Desiree, el 14 de agosto de 1592. Y eso lo “hizo” sin ni siquiera referirse a las coordenadas de su “descubrimiento”. Medio siglo antes ya Camargo y sus hombres no sólo navegaban, sino que caminaban sobre las rocas y los valles inhóspitos de las heladas islas.
O sea que los dos requerimientos que las potencias colonialistas europeas, incluyendo la británica, reconocían como pruebas incontestables de posesión de un territorio, o sea el descubrimiento y la ocupación, habían sido satisfechas plenamente por España medio siglo antes de que los británicos dijeran que habían “descubierto” el arhipiélago.
En 1740, hubo un amago de guerra entre España e Inglaterra por las incursiones ilegales que los barcos británicos hacían en las islas.
Un cuarto de siglo después, un conde francés se estableció en una de las islas del archipiélago y fundó la villa de San Luis, pero a los dos años la abandonó, reconociendo la soberanía española. Los franceses que se habían establecido allí quedaron bajo el mando de Felipe Ruiz Puente quien, a nombre de España, creó la Gobernación de las Islas Malvinas. Fue el primer gobierno formal que hubo en las islas.
Un grupo de británicos se estableció en la isla Trinidad, pero unos meses después, mediante unos acuerdos denominados Convenciones de Nutka, se retiraron, aceptando la soberanía española.
En 1811, durante la ocupación napoleónica, España se retiró de las islas y éstas quedaron desiertas hasta 1820.
3-. LA JUSTA OCUPACIóN ARGENTINA
Argentina, liberada ya definitivamente de España con el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata –o de Sudamérica--, envió una fragata para tomar posesión de las Malvinas, en 1820, como sucesora legal del territorio español conocido como Virreinato del Río de la Plata.
Este dominio eminente de los argentinos sobre las Islas Malvinas estaba amparado en el derecho internacional, específicamente en la ley de sucesión de estados y en la doctrina uti possidetis juris. Al reconocer España la independencia de las Provincias Unidas les cedió todos sus derechos sobre Las Malvinas, con carácter retroactivo al 25 de mayo de 1810, día en que los argentinos proclamaron la independencia.
No hubo ninguna protesta por parte del Imperio Británico sobre Las Malvinas cuando España reconoció a las Provincias Unidas en 1823 ni cuando firmó un tratado de amistad, comercio y navegación con el nuevo país, en febrero de 1825, lo que prueba, como veremos después, que si no llega a ser por la invasión yanqui, el Imperio Británico no las hubiera reclamado porque ni siquiera lo hizo cuando España las abandonó, en 1811, a pesar de que en ese momento Madrid no había reconocido al gobierno de Buenos Aires y las islas podían haber sido declaradas entonces resnullius, o sea deshabitadas o sin gobierno.
En 1823, el gobierno de las Provincias Unidas comisionó a Luis María Vernet para que explotara los recursos de las islas y, en junio de 1829, lo nombró Jefe de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, con capital en la isla de Soledad y jurisdicción sobre todo el archipiélago. Dos meses después, Vernet fundó San Luis. En pocos meses los pobladores eran ya más de 125, miembros de unas treinta familias que se dedicaban a la agricultura y la pesca.
4-. LA AGRESIóN DEL IMPERIO NUEVO
Como Comandante de las Malvinas, Vernet tenía los mismos poderes de un gobernador y, como tal, estableció una serie de disposiciones que regulaban la pesca en las aguas próximas al archipiélago; pero éstas fueron violadas, repetidamente, por los capitanes de los barcos balleneros y los cazadores de morsas que procedían de Estados Unidos, sobre todo de Massachusetts. Debido a la excesiva depredación que habían sufrido esos animales, Vernet prohibió su pesca y su caza en la zona de las Malvinas, pero los estadounidenses lo desafiaron y prosiguieron sus fechorías.
Estos piratas sin patas de palo ni parche en un ojo no sólo violaban las leyes de la Comandancia, sino que desembarcaban en las islas y les robaban sus reses y otras pertenencias a los gauchos argentinos. Al cabo de dos o tres años de que se efectuaran estos asaltos, Vernet procedió al arresto de decenas de estos delincuentes y al apresamiento de los barcos pesqueros Harriet, Breakwater y Superior.
Quienes conocemos un poco la prolija historia en autoagresiones del Imperio, no podemos menos que sospechar que los delitos perpetrados por los pescadores yanquis en Las Malvinas pudieron haber sido hechos de acuerdo con las autoridades de Washington para provocar al comandante Vernet a que cumpliera la ley y, entonces, acusarlo de agredir a los “pacíficos” pescadores para “justificar” la invasión a las islas, como efectivamente ocurrió el 28 de diciembre de 1831.
Si tenemos en cuenta que Estados Unidos abandonó Las Malvinas para que fueran ocupadas, unos meses después, por los británicos, se debe llegar a la conclusión lógica de que ambos imperios, el viejo y el joven, estaban actuando de acuerdo, como han hecho muchas veces, entre ellas, casi un siglo después, cuando llenaron de armas, municiones y dinamita al barco Lusitania, violando las leyes marítimas por las que se deben regir los barcos de pasajeros en tiempos de guerra, para incitar a los alemanes a hundirlo y que el gobierno de Estados Unidos usara ese hecho –y lo del posterior Telegrama Zimmerman, que también fue una patraña de ambos imperios-- para entrar en la Primera Guerra Mundial.
A partir de 1820 hubo un movimiento político en Estados Unidos que buscaba zanjar las graves disputas entre Londres y Washington que motivaron la invasión de 1812 en que los británicos llegaron hasta a darle candela a la Casa Blanca. Ya hacia 1825 las relaciones de ambos imperios eran buenas y así se han mantenido hasta hoy.
Se cree que la entrega de Las Malvinas al Imperio Británico, en 1833, después que las islas habían quedado sin gobierno y casi sin población como efecto de la agresión yanqui, fue un obsequio de Washington a Londres para fortalecer las relaciones que habían hecho tan grave crisis veinte años antes. Debe recordarse, además, que el poderío británico, sobre todo en la mar, era muy superior entonces al de Estados Unidos.
El hecho cierto fue que la actitud británica respecto a Las Malvinas cambió, radicalmente, de 1825 a los últimos días de 1831, en que los yanquis invadieron las islas.
Vernet liberó a los pesqueros Breakwater y Superior, pero mantuvo el Harriet y junto a su familia llegó en este barco a Buenos Aires el 19 de noviembre de 1831 con todos los documentos para iniciar un proceso criminal contra los pescadores-piratas. .
Fue entonces que, en perfecta coordinación con el apresamiento de esos barcos, los británicos dijeron que su evacuación de Las Malvinas en 1774, en la que habían reconocido los derechos de España, había sido hecha sin el consentimiento de la monarquía, que era, por ello, ilegal, y reclamaron su derecho sobre las islas. Es muy significativo que lo que antes no había hecho el Imperio Británico, ni siquiera cuando las islas quedaron desiertas en 1811 ni cuando las Provincias Unidas tomaron posesión de ellas en 1820, lo hiciera después que comenzara el enfrentamiento con los pesqueros estadounidenses, y, como “casualidad” adicional, la protesta británica ante la cancillería argentina fue hecha el mismo día en que Vernet llegó a Buenos Aires a bordo del pesquero Harriet.
Para mayor coincidencia, el cónsul de Estados Unidos, George W. (otro George W.) Slacum presentó su protesta por el apresamiento de los barcos pesqueros ante el gobierno de Buenos Aires al día siguiente, o sea que los dos imperios no sólo actuaban en coordinación, sino, además, con desfachatez, con insolencia.
El cónsul Slacum, a la sazón, declaró:
--The American fishermen can do their work wherever they want (los pescadoresestadounidenses pueden hacer su trabajo adonde les dé la gana)
(Más o menos ésa es la misma insolencia yanqui con la que pudieran decir:
--Nos quedamos en Guantánamo no porque el pueblo cubano lo quiera ni porque las leyes nos amparen, sino porque nos da la gana)
Algunos historiadores consideran que lo que ocasionó la crisis, y su rápido desenlace, entre Estados Unidos y Argentina fue que el cónsul Slacum desconoció los pactos que existían sobre pesca entre varias naciones de Europa y que actuó con extrema agresividad; pero también se puede considerar que esa actitud pudo haber sido ordenada desde Washington por el Departamento de Guerra con el consentimiento del presidente Andrew Jackson, el genocida de la población autóctona de Norteamérica, para facilitar la invasión a las Malvinas.
Usurpando funciones presidenciales, o sea de Comandante en Jefe, el cónsul Slacum le informó al gobierno bonaerense que si el Harriet y su tripulación no eran liberados en el acto, le ordenaría a la corbeta USS Lexington, que se hallaba en el puerto de Buenos Aires, que atacara y ocupara las Islas Malvinas, que no estaban en ese momento ni habían estado nunca protegidas por barcos de guerra.
El capitán del Lexington, Silas Duncan, fue aun mucho más prepotente que el cónsul Slacum y demandó del gobierno argentino “la rendición inmediata e incondicional de Vernet para ser enjuiciado, a bordo del USS Lexington, o sea en territorio estadounidense, como ladrón y pirata”
Es en ese momento en que el gobierno imperial de Londres declara que España había ocupado ilegalmente Las Malvinas y que, por ello, las Provincias Unidas no tenían derecho sobre las mismas. Este descomunal planteamiento fue apoyado por el presidente Andrew Jackson en Washington.
El 28 de diciembre de 1831, los Marines del USS Lexington, armados hasta los dientes y al mando de Silas Duncan, tomaron por asalto Puerto Soledad, capital de Las Malvinas, destruyeron las pocas piezas de artillería que defendían la pequeña villa y arrasaron con las viviendas y los cultivos de sus habitantes, a los que tomaron prisioneros, incluyendo mujeres, ancianos y niños, entre ellos al único nativo de las islas, un niño de dos años. En el momento del ataque, Puerto Soledad tenia una guarnición de 25 soldados y unos 125 habitantes, entre ellos 7 alemanes.
Al carecer de gobierno, Las Malvinas cayeron en un estado de total anarquía, a merced de los prisioneros que se habían escapado del penal en el momento del asalto y de numerosos piratas que desembarcaron después.
Unas semanas después, Levy Woodbury, Secretario de Marina de EU, le envió una carta al capitán Duncan en la que le decía:
--El presidente Jackson aprueba el curso que usted siguió y se encuentra muy satisfecho con la prontitud, firmeza y eficiencia de sus medidas.
Después de un intento fallido del gobierno de Buenos Aires por repoblar las islas, llegó a Puerto Egmont, el 2 de enero de 1833, la fragata de guerra británica HMS Clío, al mando del capitán John James o­nslow, quien tomó posesión de las islas a nombre del rey de Inglaterra. Unos días después arribó a las ruinas de Puerto Soledad y comenzó a reparar el semidestruido fuerte y la arrasada villa.
Esta ocupación, tan inmoral como ilegal, se mantuvo hasta abril de 1982 y a partir de junio del propio año hasta hoy.
La historia de Las Malvinas tiene muchos otros detalles que harían interminable este artículo. Sólo he querido destacar la criminal complicidad que ha habido entre esos dos imperios, que hoy se manifiesta en las guerras del Medio Oriente y en las amenazas potencialmente nucleares a Irán y Corea y, de hecho, al resto del mundo
http://www.kaosenlared.net/noticia/agresion-argentina-imperio-autoagresor

jueves, 30 de septiembre de 2010

golpismo del siglo XXI

UnoAmérica y el Foro de Sao Paulo en la Argentina
Por UnoAmerica
Politica Mientras se realiza en la capital de la República Argentina el XVI Encuentro del Foro de Sao Paulo, ante un numeroso público y por más de dos horas, se desarrolló en el día de ayer en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas, una reunión informativa a cargo del Sr. Hugo Ferrari (Uruguay) y del Lic. Jorge P. Mones Ruiz (Argentina), delegados de la Unión de Organizaciones Democráticas de América – UnoAmérica - en ambos países rioplatenses.
Viernes, 20 de Agosto de 2010
Buenos Aires, 19 de Julio – Mientras se realiza en la capital de la República Argentina el XVI Encuentro del Foro de Sao Paulo, ante un numeroso público y por más de dos horas,  se desarrolló en el día de ayer en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas, una reunión informativa a cargo del Sr. Hugo Ferrari (Uruguay) y del Lic. Jorge P. Mones Ruiz (Argentina), delegados de la Unión de Organizaciones Democráticas de América – UnoAmérica -  en ambos países rioplatenses.
El temario desarrollado fue “El Foro de Sao Paulo – Estrategia y Desarrollo Regional – UnoAmérica, una respuesta al Socialismo del Siglo XXI – Alejandro Peña Esclusa desde la cárcel”
Luego de la presentación a cargo del destacado escritor y periodista, Sr. Carlos Manuel Acuña, la Sra. Malú Kikuchi, también de reconocida en los medios de prensa, leyó una carta enviada por el Ing. Alejandro Peña Esclusa desde la cárcel dirigida a los argentinos, a cuyo término el público aplaudió espontánea y calurosamente.
A continuación, Mones Ruiz comenzó la disertación refiriéndose al Foro de Sao Paulo, orígenes, estrategias y objetivos del mismo. Resaltó los intentos del mismo para imponer el Socialismo del Siglo XXI en la región y las acciones llevadas a cabo, conjuntamente con organizaciones narcoterroristas, como las FARC, para socavar los cimientos democráticos e institucionales de los países del continente.
Posteriormente destacó las actividades que desde su creación en Bogotá (Colombia) viene realizando UnoAmérica en defensa de la libertad y los derechos humanos universales y la restauración de la democracia y la república, hoy malversadas en algunos países de la región y seriamente amenazadas en otros. La exposición fue acompañada por proyecciones didácticas y fotografías que resaltaron la naturaleza, alcance y desarrollo del Foro de Sao Paulo y UnoAmérica.
A continuación, el Sr. Hugo Ferrari, presidente del Centro de Estudios de Derechos Humanos del Uruguay relató las circunstancias de la detención del presidente de UnoAmérica, el ingeniero Alejandro Peña Esclusa, por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) de Venezuela.
Aludió no solamente a la forma arbitraria y detestable en que se produjo el hecho, propia de un sistema totalitario, sino que precisó las causas objetivas y subjetivas por las que Peña Esclusa fuera detenido, y las reacciones inmediatas en su defensa, tanto nacionales como internacionales, ante tal injusta medida ordenada por el dictador Chávez. Ferrari, comentando su experiencia reciente al haber visitado a nuestro presidente en la cárcel, conmovió a todos, en particular cuando resaltó la fortaleza espiritual, las convicciones y la decisión de seguir en la lucha de este nuevo preso político del chavismo.
Cabe mencionar, entre las adhesiones recibidas, el mensaje de salutación, lamentando no poder estar presente, del ex presidente de la República Oriental del Uruguay, Dr. Julio María Sanguinetti, quien el año pasado clausurara en Montevideo el Congreso de UnoAmérica realizado en septiembre en esa ciudad capital.
Finalmente, el público presente, conformado en su mayoría por profesionales, periodistas, empresarios, militares, miembros de Ong (s) defensoras de los derechos humanos de los presos políticos de Argentina y de víctimas del terrorismo, efectuó preguntas que enriquecieron la reunión informativa.

nota de nacion soberana: dado los ultimos acontecimientos  de ecuador me parece que es bueno conocer las redes de subversion ultra-derechista.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Chinos se convierten en cuarta mayor inmigración en Argentina

Los inmigrantes chinos en Argentina han alcanzado la cifra de 120 mil, con lo cual se han convertido en el cuarto más numeroso grupo de inmigrantes en ese país sudamericano, informó el 27 de septiembre el periódico argentino Clarín.

Según cifras del Ministerio del Interior y del Departamento de Inmigración de Argentina, en los años 2005 y 2006, llegaron 60 mil chinos a Argentina. Hoy día, inmigrantes chinos y sus descendientes de la primera generación totalizan 120 mil, ocupando el cuarto lugar después de los nacionales de Bolivia, Paraguay y Perú.

Las estadísticas muestran que el año pasado 7.103 ciudadanos chinos se nacionalizaron en Argentina. Durante lo últimos cinco años, un promedio de 5.000 personas por año adquieren ciudadanía de ese país del Cono Sur.

Actualmente, la mayoría de los chinos en Argentina viven en el capital, Aires Buenos, y en la provincia del mismo nombre, dedicándose en su mayoría a trabajar en supermercados, restaurantes y ventas al por menor. (Pueblo en Línea )
29/09/2010
http://spanish.peopledaily.com.cn/31621/7154514.html